HUEVOS RELLENOS MARINEROS

Es imposible precisar cuando comenzó el hombre a consumir huevos por primera vez. La producción de huevos para el consumo humano es paralela a la domesticación de las primeras aves de granja, aunque su consumo es conocido con anterioridad en algunas zonas del Sudeste asiático y parte de Oriente y de la India desde el año 3.000 a.C., ya que se consumían esporádicamente por recolección directa de la naturaleza.
El huevo no solo ha sido valorado durante la historia como un alimento nutritivo, sino que, además, ha tenido una gran relevancia en diversas situaciones a lo largo de la historia, ya fuese como símbolo, como arte en pintura, como cultura religiosa durante la celebración de la pascua, etc... En algunas zonas orientales se elabora desde hace años el llamado "Huevo de mil años". Es una receta tradicional que consiste en enterrar un huevo en una mezcla de cal, barro, cenizas, sal, hierbas aromáticas y paja de arroz. El entorno con componentes alcalinos, provoca la deshidratación de la clara a través de los poros de la cáscara, convirtiéndola en una pasta traslúcida y gelatinosa de color amarillento que acaba cuajando la yema. La capa de ceniza que rodea al huevo hace que la clara se vuelva negra. Los huevos pasan enterrados una media de 80 días y un mínimo de 10, aunque cuando más tiempo transcurra, mejor será el resultado. La textura es gelatinosa, el aroma recuerda al de un queso fuerte y normalmente se sirven cortados en rodajas, o con gachas de arroz y trocitos de carne de cerdo. En China es un alimento habitual y se venden en todos los mercados. En España sólo se pueden encontrar en restaurantes chinos "auténticos".


En la época de los romanos, el huevo era muy apreciado y consumido como aperitivo, pero también lo ha sido por sus propiedades adherentes por lo que ha llegado a formar parte de la elaboración de algunas pinturas con las que se realizaban cuadros y decoraciones muy apreciadas desde los egipcios hasta la Edad Media e incluso a pintores como Leonardo da Vinci.


El huevo fue tan importante en el pasado que se usaba incluso como moneda de cambio. No solo se consumía los huevos de gallina, sino también los de pato y de codorniz aunque en menor cantidad.
En lo que se refiere a su uso con fines religiosos, el huevo escaseaba por lo que para comerlo en esas fechas tenía que ser previamente bendecido. En Europa se mantiene la costumbre desde la Edad Media de adornar huevos con teñidos y pintados. Aunque parece que la práctica de huevos ornamentales era principalmente elaborada por clases altas o de recursos, se difundió a decoraciones más sencillas, como con el empleo de hojas de árbol para crear patrones sobre el cascarón. El comercio y la modernidad por su parte se ha encargado de incorporar los huevos de chocolate y los huevos de plástico rellenos de golosinas. Según la leyenda, el conejo de Pascua los esconden y los niños tienen que encontrarlos.



Hoy os traigo una receta de huevos rellenos o endiablados (deviled eggs) como se conocen en Inglaterra, o los conocidos "huevos mimosa" de Francia. Se trata de huevos cocidos a los que se le quita la yema y se rellena al gusto y se aliña con salsas. Estos, en concreto, los llamo marineros ya que el relleno es de surimi y gambas. Os dejo la receta...



8 huevos
1 paquete de palitos de cangrejo
mahonesa
gambas congeladas
agua
aceite de oliva


Primero pondremos los huevos a cocer en una cacerola con agua durante 10 minutos. Escurrimos, llenamos de nuevo la cacerola con agua muy fría y dejamos enfriar los huevos dentro. Mientras tanto, vamos a cortar los palitos de cangrejo en trozos menudos y reservamos. En una sartén añadiremos aceite de oliva y saltearemos un puñado de gambas para la decoración unos minutos y reservamos. Una vez que estén fríos los huevos, elaboraremos el plato. Quitamos las cáscaras a los huevos y cortamos por la mitad, vaciándolos de las yemas que pondremos en un bol. Las yemas cocidas las desmenuzamos con las manos y mezclamos con los palitos de cangrejo. Con una cuchara añadiremos mahonesa al gusto y movemos para que quede todo bien mezclado. Con una cucharilla de café, rellenaremos los huecos de los huevos y decoraremos con una de las gambas salteadas anteriormente. Listo. Más fácil, imposible! Si os sobra relleno, que será lo más probable, lo podéis usar para la cena en unos sandwiches con lechuga y tendréis unos bocatas de cangrejo muy ricos. Buen provecho!!



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